Reivindicando el cuerpo como canal de conocimiento.

Imagen                                                                                                                                foto de Luis Catilla para “Go With the Flow”

Estos días estamos inmersos en la redacción y elaboración del próximo proyecto de cía Guillermo Weickert y en el proceso de documentación he reencontrado una cita del videoartista Bill Viola que durante mucho tiempo sirvió de inspiración y axioma para el trabajo de la compañía:

“En una época en la que ,desde hace mucho tiempo, el cuerpo ha sido negado y/o rechazado como instrumento serio de conocimiento , el aspecto físico de estos nuevos medios se ha marginado enormemente… Siempre hay una gran desconfianza en los círculos intelectuales hacia las cosas que hablan a la mente pasando por el cuerpo. Es como si vieran que esta dirección conduce finalmente a la apertura de la zona prohibida de esas energías emotivas más profundas. En mi opinión, las emociones son precisamente la clave cuya ausencia a desequilibrado todas las cosas, y el volver a colocarlas en su lugar una de las posibilidades más elevadas de la mente humana, no se hará nunca con la suficiente rapidez. Las trampas de la sensibilidad y el sentimentalismo puro son suficientemente claras”

                                                                                                                                                                                                    Bill Viola

Esto me recuerda a dos términos distintos que en la tradición india diferencian entre dos tipos de conocimiento: el prestado, aquél que “sabes” objetivamente, porque te lo han transmitido, y el propio o subjetivo que es fruto del proceso de asimilación de ese conocimiento prestado hasta transformarlo en éste otro sólo por medio de la experimentación, de la verificación en primera persona. Sólo así se considera que has “ganado” y “hecho tuyo” ese conocimiento.

Pensaba en lo distinto de nuestro modelo educativo actual que ha transformado las carreras artísticas en estudios fundamentalmente intelectuales y teóricos en los que aspectos a mi entender fundamentales del hecho artístico como la intuición, el impulso, la corazonada (ese “formless hunch” del que habla Peter Brook). Pero también la práctica, la experiencia, ese “vivir y sentir” en primera persona la profesión queda de alguna manera relegado. Las cosas no son fáciles para nadie y nada más lejos de mi actual vital que criticar las decisiones que libremente o condicionados por las circunstancias cada uno se ve obligado a tomar. Pero no dejo de pensar en qué puede enseñar sobre coreografía e incluso sobre danza un alumno recién titulado sin más experiencia profesional que la adquirida en el tiempo de sus estudios o en cómo serán las promociones de alumnos que irá formando en sus aproximadamente treinta años de carrera profesional.

Muchas veces la realidad depende más directamente de lo que pensamos del capricho de la moda o de los criterios y tendencias impuestos por intereses que están muy lejos de las necesidades verdaderas de cada materia…. Lo digo porque de alguna manera también es fácil encontrar en nuestros escenarios y en los gustos y tendencias de las artes escénicas ese cierto desprestigio del “gusto” por el cuerpo y lo físico. Y apostar por aquello que crees se convierte en una labor de resistencia. Resistencia casi política.

Personalmente me declaro fan de la danza conceptual y de expresiones dancísticas y performativas herederas más o menos directas de los movimientos postmodernos americanos en los que el cuerpo y el movimiento son negados para forzar la búsqueda y aparición de nuevos recursos y modelos expresivos y comunicativos. Evidentemente no de todo. De la que me mueve y emociona. Creo que es la  base de toda manifestación artística que me interesa. Usar el concepto, apelar a la razón, de igual manera que usar el cuerpo o apelar a la emoción no son por sí mismos garantes de calidad ni de prestigio. Sí lo suele ser a mi entender la honestidad, la implicación y la entrega y exposición del artista con su obra.

Bill Viola hace también una defensa de la aparición del rock´n´roll como un renacimiento de la cultura dionisíaca contra la ética protestante de rechazo del cuerpo que pretende colocar lo corporal al mismo nivel que la razón, y que de alguna manera se repite en la historia cíclicamente. Y puede que sea un buen momento para volver a rockandrollear y no ya defender la exhibición de lo físico por que sí o separado del resto sino de la identificación de mente y cuerpo y la reivindicación de éste como canal de conocimiento y sabiduría. Como concluye el mismo Viola, hacer una llamada a despertarnos y ver la necesidad de despertar antes el cuerpo que la mente.

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4 pensamientos en “Reivindicando el cuerpo como canal de conocimiento.

  1. Muchos son los temas que tocas, algunos aparentemente de reojo, pero igual de importantes. La esencia queda al releer algunos párrafos, repasarlos sobre nuestra propia experiencia y compartir las claves. A veces cuando intento explicarme digo: “lo siento como algo físico” y lo digo creyendo en su peso, porque creo que llena de razón mis palabras, porque cuando algo pasa por lo físico, como dices, se asimila, se aprende y se vive de verdad. Creo ante todo, como tú, en la sinceridad. A veces la forma en que se muestra importa poco si lo que se transmite es sincero porque ha pasado por un proceso real, vivido, sensitivo. Prefiero ver lo físico en escena, cuerpo, sudor y movimiento, me echan atrás las permormances que se proponen como excesivamente rarillas tanto como las coreografías perfectas en técnica, y prefiero que se note asimismo la honda reflexión, la teoría como buena compañera de la práctica, pero al final lo que importa es eso, que el proceso del coreógrafo y/o del bailarín sea sincero, haya transitado mundos de experiencia y se muestre a corazón abierto, sincero, coherente con su realidad.
    Bueno, y ya me callo. Tus entradas dan mucho de sí, para mí y con lo que soy, demasiado.
    Besos, gran Guillermo

  2. Por favor, Nerea, no te calles ni dejes de darme feedback y escribir comentarios. La verdadera ambición de mantener un blog de este tipo es la de establecer un diálogo, no la de escucharme monologar infinitamente. Cada cosa que apuntas me dispara la cabeza y enciende nuevas mechas de reflexión y me dispara en direcciones imprevistas y sorprendentes.

    Besos y espero que sigamos este ping pong apasionado. Y en próximas entradas reformulo algunos de tus apuntes.

    Grande, tú!

  3. Pingback: Reivindicando el cuerpo como canal de conocimiento.

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