El poder del intérprete y posibles interpretaciones del origen de ese poder.

Me gustaría transcribir una extracto del comentario que Nerea Aguilar, directora del proyecto Costa Contemporánea (entre otras apasionantes ocupaciones) me dejó en la entrada de ayer sobre el tema del personaje:

“Lo difícil es cuando las fronteras (entre “personaje” e “intérprete” ) se borran y no sabes si estás dando demasiado de ti.
Asumir desde el principio, antes de salir al fango creativo, que lo que harás serás tú, sea lo más inesperado, lo más normalito o lo más increíble, te coloca en un punto muy elevado de honestidad y de supremacía creativa, te da la libertad y la autoridad constantes de ser tú mismo siendo todos o ninguno.”

Nerea Sanz.

Perdona Nerea por sacarte del cómodo anonimato del apartado de comentarios pero como siempre tus notas son como mechas que me encienden la cabeza y me la disparan en las direcciones más diversas. Quizás ni siquiera en la que tú pretendes ( o sí), pero siempre valiosas y preciosas pistas para seguir pensando y reflexionando. Y este comentario me hizo pensar en otro tema que me ronda la cabeza estos días y que también me parece apasionante: qué hace que un intérprete conecte y catalice la atención, los deseos y en último caso la catarsis de su público o no. ¿Cómo se consigue eso? ¿Se puede trabajar?¿Depende de nosotros? Y después de muchos interrogantes de este tipo, la pregunta final: ¿Cómo sobrevivir a esos momentos de comunión , de “éxito”, de haber sido el canal de toda una audiencia y asumir que quizás eso tarde en volver a repetirse o que quizás no se repita nunca?

En definitiva creo que de lo que quiero hablar es de  qué queremos decir cuando hablamos de esa “sinceridad” , “honestidad”, “autoridad” o “poder” del intérprete. ¿Qué le pedimos al intérprete? ¿Cuales son las condiciones que le suponemos para que nos arrebate con su trabajo?¿Qué hace que a unos nos los “creamos” y les dejemos tocarnos el alma y a otros no?

Parto de la dificultad de objetivar nada a este respecto y de la validez de las múltiples respuestas que cada uno quiera encontrar al respecto. No ambiciono responder ni teorizar nada, pero sí compartir algunas ideas y pensamientos que conecto con este tema.

Ayer terminó la Bienal de Flamenco de Sevilla, y a pesar de que debido a los viajes y el trabajo fuera casi no he podido disfrutar de su programación sí que he podido arañar algún momento sublime como el que nos regaló el Niño de Elche en el CAAC con su espectáculo “Vaconbacon”. Esa misma noche en el Hotel Triana tuve el gusto de disfrutar como un enano de la presentación de Málaga. Impresionantes todos: Cancanilla de Marbella, La Lupi, Chato Velez y La cañeta. Pero el mayor impacto sin duda lo recibí con El Carrete, un bailaor de edad muy muy avanzada (según dice ni él mismo sabe su edad porque le perdieron la partida de nacimiento) .

Viendo su actuación no parábamos de disfrutar y al mismo tiempo preguntarnos “¿Qué es? ¿Cómo lo hace?¿Cómo consigue coger en su mano la respiración de todo el público y llevar nuestra  atención a su antojo del gesto más grande al detalle más minúsculo de su boca , su mano o su ceja? Fue un momento de una intensidad extrema, de esos que después te dejan agotado pero con un sentimiento de felicidad extrema, un verdadero subidón y la certeza de que has disfrutado gracias a un grupo de artistas de una experiencia colectiva que va más allá de las fronteras territoriales o sociales. Un verdadero hermanamiento, aunque suene un poco fuerte expresarlo así una genuina y auténtica comunión.

Me quedé de verdad muy tocado como bailarín de comprobar su capacidad de comunicación, el dominio de los recursos expresivos de un cuerpo  mayor que desmonta cualquier idea preconcebida sobre la vida profesional de un “danzante” y del potencial emocional, artístico y estético que un solo hombre puede generar con ese cuerpo.

Después he tratado de buscar vídeos suyos ( que los hay) y evidentemente nada que ver con la experiencia en directo. Para ilustrarlo, casi prefiero que me permitáis el divertimento de ver este sólo de otro monstruo de la danza, Ray Bolger. Ray Bolguer es entre otra muchas cosas conocido por su papel de Espantapájaros en la archifamosa película de “El Mago de Oz” protagonizada por Judy Garland. Unos años antes también actuó en la película “El gran Zeigfield” (1936), hito en su momento del cine musical y en el que interpreta un sólo de claqué alucinante. En un intento desesperado por transmitiros la mezcla de asombro, placer, canalleo, guasa y picardía y entrega absoluta al encanto del intérprete que viví en la actuación de El Carrete me he permitido el atentado de sustituir su banda sonora por unas bulerías de Cádiz de El Junco.

Me gustaría que entendierais que esta frivolidad no es más que un intento de ilustrar uno de esos momentos de gozo intenso pero de comunicación profunda y casi “elevación espiritual” que de tanto en tanto te regala el mundo del arte a través de un artista. Afortunadamente lo he experimentado en otras ocasiones, de la mano de distintos artistas flamencos ( EL Carrete, Israel Galván, Rubén Olmo) o no, evidentemente ( Erna Omarsdottir, Joseph Nadj, Emio Greco, etc etc) y no sólo a través de la danza, aunque sí me gustaría centrarme ahora en el caso de los intérpretes de danza.

Y no dejo de preguntarme: ¿Qué lo hace posible? ¿Qué tiene en común unos con otros y cómo lo consiguen?

Por supuesto una maestría técnica y un dominio espectacular de sus cuerpos como herramientas.

Es cierto que en todos ellos parece latir una pasión por lo que hacen y una autenticidad en búsqueda y su propio estilo que lo hace indivisible del artista. Es decir un trabajo de investigación y un largo recorrido en primera persona de ese trabajo.

Cuando busco el rastro de más indicios no consigo encontrar nada más que sea objetivable.

Sólo una cosa: eso que llamamos generalmente “humildad” y “generosidad”. Es cierto que la lectura moralizante de estos conceptos induce a interpretaciones sensibleras y ñoñas y que por otra parte parece tildar de “falsos” o “tacaños” a otra serie de artistas que seguramente trabajan con la misma honestidad y entrega que estos y sin embargo no consiguen levantarnos de la butaca a pesar de que reconozcamos, respetemos y valoremos su trabajo. Cosa que me parece horrible porque evidentemente no todos podemos gozar de ese halo de genialidad y universalidad con los que parece que han sido tocados algunos compañeros nuestros.

Pues bien, os dejo una sugerente charla de Elizabeth Gilbert , escritora americana, que a través de la etimología de la palabra “genio”, de algunos referentes históricos sobre la inspiración y de una manera muy llana y lúdica trata de dar una interpretación a ese “duende”, a ese toque que hace que un intérprete adquiera por momentos poderes casi sobrenaturales. Además de explicar el origen de una expresión tan familiar para nosotros como la de “Olé!”. Espero que la encontréis amena e inspiradora como yo. Si no entendéis Inglés hay una transcripción del contenido al castellano en la web de Tedtealks.com

Elizabeth Gilbert: Your elusive creative genius

Me encantaría recibir vuestros comentarios y apuntes al hilo de esta idea. Saber si tenéis alguna teoría, dónde pensáis vosotros que reside ese “poder” que en ocasiones “despliega” un intérprete y si existe alguna manera de trabajarlo, objetivarlo o incorporarlo como herramienta personal.

Y ya que en este tema no cabe conclusión definitiva, quede patente el sentimiento de gratitud a estos artistas “tocados” por la divinidad por alimentar nuestro deseo de seguir trabajando y luchando, por servir de inspiración inagotable y por la felicidad y plenitud que nos proporcionan con su entrega y , su generosidad y su arte.

Anuncios

4 pensamientos en “El poder del intérprete y posibles interpretaciones del origen de ese poder.

  1. Como tu fan-partícipe number one, te digo que con este post estás alcanzando un “nivel” (entre comillas porque a veces suena demasiado superior) de análisis documentado maravilloso. Eso para empezar, el ejemplificar con cosas que se puedan comparar, fuera de lo esperable, constata tu inteligencia. Pero bueno no quería adularte, no solo.
    Gracias por pegar esa parte y me alegro de que te haya servido para tan gran post. Otras partes de mi comentario no me convencen nada.
    Analizas tan bien el tema que dejas poco lugar para la respuesta a tus preguntas porque efectivamente ya todo está dicho, el duende, la pasión, la sinceridad, la humildad. Antes de llegar al final hubiera respondido que la pasión, pero como verás voy simplemente por detrás de tus análisis. El duende, el genio, la barita… El don.
    Me gusta que no te sirva, que veas que dar por hecho ese azar de que algunos estén tocados por la barita no te vale, no, porque no es democrático e induce a generar divos y egos que no son buenos. Algo debe de haber, algo que no sabemos pero que detectamos como dices solo en los grandes.
    El dominio del cuerpo y la técnica sumados a la pasión… ese pouede ser el camino.
    Añado un par de términos más:
    – El disfrute.
    – La madurez
    Quien disfruta haciendo uso de todos los conceptos anteriores y no se preocupa tanto por lo que debe hacer, por la imagen que está proyectando… (Aquí entraría otro término: la seguridad en uno mismo, tan dura e inalcanzable en danza).
    Y enlaza con la madurez, pero que en realidad me hace dudar, porque existen genios pequeñitos de corta edad. Sería madurez mental, escénica, equilibrio interior, algo similar (?)

    ¿Cómo se ejercitará? Creo que ejercitando precisamente quizás, creo que viendo mucho arte, leyendo, escuchando, practicando, riendo, sufriendo, viviendo.
    Los sinceros y apasionados trasladarán el disfrute de esa vida, con sus mierdas, miedos y complejos a escena, desnudos pero vivos, y dirán: sí, bailo porque lo adoro, no he girado perfecto hoy pero sigo adelante porque me emociono y sudo y tuerzo el gesto que me sale porque ya lo he trabajado y estoy seguro de que lo que te muestro soy yo y es mi trabajo.
    Y el público se levanta o se queda mudo, con la boca abierta y olvida si puso la pierna en la oreja y quiere abrazarle y darle siempre las gracias.

    Pero hay quien tiene un don, muy poquitos. Sigo creyendo que eso es así, aunque me encanta descubrir grandes genios escondidos, grandes apasionados, grandes fieras de la escena.

    Tú lo eres todo, sé que tu autocrítica te impide pensarlo, pero tú tienes todo lo que estamos hablando. Sobre todo porque no lo crees lo tienes seguramente.

    Gracias por seguir. Animo a los anónimos a que escriban porque estamos Guillermo y yo aquí haciéndonos nuestras pajillas gustosas y no puede ser, que sé que hay muchos que te leen.

    Muaaaaaaaa y gracias por tus palabras y por estos post. Eres muy sabio, querido mío.

  2. Hola Señores,
    Soy Daniel Rosado, Bailarín y licenciado en CC. de la Actividad Física y el deporte. Estoy sorprendido y encantado con la línea Argumentativa que se expone. Desde hace unos meses estoy trabajando en un proyecto de investigación sobre este tema particularme. El trabajo está aun en proceso pero os comentaré ligeramente algunas consideraciones que he tenido en cuenta a la hora de entender el gesto y que puede hacer que este sea recibido por el público con mayor fuerza. Y es que es esa fuerza entendida como manifestación física la que intento cuantificar en mis intentos reflexivos.
    La manifestación de la fuerza, su desarrollo y mejora es orden imprescindible en el trabajo diario del bailarín. Su control y su aplicación justa y necesaria, en cada uno de nuestros músculos, otorga al interprete un dominio de su cuerpo. Sin este dominio no sería posible tener una “intención clara del gesto”.
    Obviamente hay que entender que no estamos solo hablando de tensión muscular localizada, sino que todo viene determinado por un proceso psico-motriz y siendo más exactos de un reclutamiento neuromuscular adecuado.
    Pero claro si solo pretendemos entender la fuerza, el argumento, queda ausente de alma, de esencia, de magia, de duende…
    Por eso realice un estudio sobre que sorprende al público y que determina esa atención especial. Y surgieron los siguientes indicadores:
    – Conciencia corporal
    – Intención del gesto
    – Capacidad de llegar a los límites corporales
    – Presencia
    – Personalidad
    – Experiencia
    – Aptitudes físicas
    – El Imaginario
    – Conexión con el compañero

    Todo estos indicadores pueden ser trabajados de manera aisladas por artistas modernos como Laban, Mary Widman…y sus líneas metodologicas, Pero lo que no existe y creo que todos estamos deacuerdo es una formula universal para llegar a esos momentos especiales que son recibidos por el espectador como algo maravilloso.
    Estimo, que quizas la base para favorecer que esos momentos ocurran un poco más frecuentes reside, simple y llanamente en poder argumentar nuestro trabajo con trabajo e inyectarlo de emoción y ganas por expresarlo.

    Gracias por compartir vuestros razonamientos. Seguiré aportando lo posible en nuestra inquietud común.

    A la espera de nuevas ideas.

    Daniel Rosado

    • Estupendas vuestras aportaciones, Nerea, Daniel (por cierto bienvenido y un lujo tener este post documentado y con tan buen contenido).
      Son dos aproximaciones distintas pero complementarias y estoy de acuerdo con las dos.
      Y una vez más me da que pensar par un nuevo post, así que allá vamos, tirando del hilo aunque sea por el placer de reflexionar y poner conocimientos en común para que cada uno pueda hacerse su propio mapa de la creación y la interpretación.

      Gracias por vuestra participación y me encantaría que se continuara en el tiempo y la vida de este blog. Y tanta documentación y bibliografía, así como referencias incluso a vustras investigaciones personales erán siempre más que bienvenidas y recibidas, tanto en forma de comentario como de mail si así lo preferís a info@guillermoweickert.com

      Nerea, David, gracias de verdad.

      Guillermo

  3. Pingback: El poder del intérprete y posibles interpretaciones del origen de ese poder.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s