Más sobre el trabajo con el intérprete .

Siempre me ha parecido que a diferencia de otros creadores no tengo ni un lenguaje determinado (ni coreográfico ni teatral) ni una determinada manera de hacer ni método alguno. Es algo que me puede llegar a  atraer mucho de la obra de otros aunque yo siempre he disfrutado especialmente de adaptar el trabajo a las necesidades específicas de cada proyecto, en ser flexible a la hora de ceder y transigir con aspectos como el estilo o el lenguaje. Creo que eso me ha facilitado mucho la faena a la hora de trabajar en colaboración con otros artistas que es algo que me interesa y gusta especialmente.

Así que cuando me han preguntado  cual sería el tema recurrente o el aspecto esencial en común a todas mis producciones he respondido que  el trabajo del intérprete como piedra angular de la obra: creo que lo que más me emociona y motiva es que el dispositivo de una pieza funcione siempre sobre el eje de la interpretación, que sea el juego escénico y la manera de que nos proponen las personas en escena lo que genera el verdadero valor y soporte de la creación.

Evidentemente esto debe tener mucho que ver con que mi formación (la interpretación como actor y bailarín más que como director o coreógrafo), de hecho interpretar es algo que aún sigo haciendo con muchísimo placer.

A menudo me pregunto si esta empatía con el intérprete no resulta contraproducente cuando me toca trabajar del otro lado del escenario , como actualmente en Rusia, para la compañía Dialogue dance.

Y también a menudo me respondo con el manifiesto de Phelim McDermott,  el director de la compañía británica Improbable Theatre. En él este interesante hombre de teatro resume algunos de los puntos esenciales e irrenunciables de su trabajo, y entre otros ,tan certeros y divertidos como siempre lo es él, resume estos sobre el intérprete en forma de oración:

“We will never ask a performer to do something we wouldn’t be prepared to do ourselves.
We love performers.
We believe they often know more than the director.
We love the audience.
We believe they often know more than either the performers or the director.
Anyone is free to leave at anytime.
It is better to leave than to be there and not really be present.
If someone leaves we will do it.
We will never do something just to be different.
We will be prepared to be obvious.
When things get scary we will stay awake.
When things get scary we will look after each other not ourselves.
We will have a good time.
The audience see everything.”

Phelim McDermott

Lo que más o menos podría traducirse por:

“Nunca le pediremos a un intérprete que haga nada que nosotros mismos no estaríamos preparados para hacer.

Amamos a los intérpretes.

Creemos que a menudo saben más que el director.

Amamos al público.

Creemos que a menudo sabe más  que los intérpretes y que el director.

Cualquiera es libre de abandonar en cualquier momento.

Es mejor abandonar que estar ahí y no estar realmente presente.

Si alguien abandona, nosotros lo haremos.

Nunca haremos nada sólo para ser diferentes.

Estaremos preparados para ser obvios.

Cuando las cosas se pongan feas permaneceremos alerta.

Cuando las cosas se pongan feas tendremos cuidado los unos de los otros, no de nosotros mismos.

Lo pasaremos bien”

Phelim McDermott

De todos modos recomiendo encarecidamente la lectura de todo el texto que podéis encontrar AQUÍ.  En 2005 tuve la oportunidad de conocer personalmente a McDermott en el contexto de los encuentros Col.lina (collaboration in Arts) y recuerdo la profunda impresión que me produjo la estupenda mezcla de sabiduría del teatro y sentido del humor de este director irlandés. Algunas metáforas que podéis encontrar  en sus escritos, como la de la creatividad como un gato al que en ocasiones para atraerlo nos hace caminar en dirección contraria, me parecen brillantes . Y es sólo un ejemplo.

Hay mucho para reflexionar y pensar a partir de su manifiesto sobre el tema del trabajo del intérprete.  Y dando por sentado y bueno el amor a ellos por encima de todas las cosas, aparecen una serie de cuestiones a tener en cuenta tanto desde el lado de la interpretación como del de la dirección.

Como director, ¿dónde establecer el límite de la presión que se puede ejercer a la hora de conducir a un intérprete en una dirección determinada? ¿ Cuándo es el momento de  aflojar y asumir que insistir más en una dirección no va a conducir a nada productivo?

Como intérprete, ¿cómo delimitar el margen de confianza que doy a la dirección?¿Hasta dónde le permito “obligarme”?

Esta cuestión es delicada. Cuando soy intérprete, como le pasa a la mayoría, estoy deseoso de que la creación me ofrezca un proceso que me permita descubrir  nuevos recursos y facetas, hacer algo distinto (aunque sea ligeramente distinto) de lo que acostumbro. Sin embargo, de manera consciente pero sobre todo no consciente sé que la resistencia que opondré a cualquier intento de llevarme por terrenos desconocidos y “resbaladizos” puede llegar a ser enorme ( a pesar incluso de mí mismo). Por eso yo personalmente agradezco y pido que sean decididos y persistentes en ese empeño. Y aun así al mismo tiempo cuando llega ese momento se que me voy a rebelar y que esa fricción ocasionalmente puede llegar a generar tensión en el ensayo. No es algo desproporcionado ni preocupante (en la mayoría de las ocasiones) pero sí hay que admitir que “la temperatura y la presión “ del trabajo puede llegar a subir. Trabajamos con el cuerpo, con el esfuerzo y a menudo con el cansancio y de manera inevitable vienen asociadas las emociones y los distintos humores…. ¿Cuál es la línea que divide lo adecuado de lo innecesario?

Como director soy consciente de lo frágil y expuesto que es el trabajo del intérprete, de la vital importancia que tiene crear una “zona de seguridad” para el trabajo, crear un acuerdo con los intérpretes para que la creación pueda fluir sin llegar a evidenciar ni plantearse todas estas cuestiones. A veces me gustaría no tener todos estos aspectos tan presentes, creo que un exceso de cuidado puede llegar también a ser contraproducente.

Como intérprete entiendo lo complejo que es orquestar y dirigir a un grupo de intérpretes ( o a dos o a uno), acompasar y equilibrar energías a veces muy diferentes y encauzar de una manera más o menos personalizada el trabajo para conducir a cada persona a un lugar específico . Aún así y contando con las mejores intenciones a veces me encuentro “saboteando” o al menos no colaborando con la dirección como me había propuesto.

Ese mundo de relaciones y de comunicación (en ocasiones de incomunicación) que se establece en los equipos de trabajo me resulta apasionante y es maravilloso ver cómo en ocasiones la comunicación fluye mejor en equipos que no hablan el mismo idioma porque se hace necesario primar la información esencial que se transmite con palabras y renunciar a toda la información accesoria. También saber cual es el límite de confianza que damos a las palabras puede llegar a resultar todo un tema.

En mi experiencia diría que se trata sobre todo de la conjunción de los caracteres y las energías del equipo y como habla McDermott de saber crear una buena sinergia, y eso en gran parte es labor de la dirección. Es alucinante comprobar cómo cada grupo requiere una reinvención y reformulación de tus presupuestos, un ejercicio de flexibilización y adaptación continua, porque si se trata de lograr el mejor y más efectivo grado de comunicación con cada persona, al final es casi como desarrollar un método por intérprete o al menos por proyecto. Un reto complejo pero que puede ser muy satisfactorio si todos los integrantes asumen sus distintas responsabilidades y se implican en él. Al menos es mi manera de entender y dar sentido a tal esfuerzo.

También hay algunos buenos consejos que como intérprete puedo escuchar y repetirme de tanto en tanto. La mayoría de ellos y escribo sólo algunos para no eternizarme, pertenecen a hombres y mujeres sabios de la danza y de el teatro con los que he tenido el gusto de cruzarme y trabajar a lo largo de estos años felices de profesión (es que hoy hace justo 20 años de mi primer día de clase en la Facultad de Imagen y Sonido y en el Instituto del Teatro de Sevilla: permitidme que esté un poco nostálgico y que no pueda evitar acordarme de unos compañeros de promoción absolutamente maravillosos y entrañables bastantes de los cuales siguen formando parte de mi grupo de amigos irrenunciables: va por vosotros!!)

“La mejor manera de no repetir siempre los mismos recursos, de tratar de no ser uno mismo, es precisamente tratar de ser uno mismo con más fuerza”.

“No hay nada para que un intérprete sienta lo limitada que es su libertad que pedirle que improvise con libertad” (ésta, maravillosa, es de Peter Brook)

“Sufre lo imprescindible” (muchos autores; a mi me vino por vía de Lola Botello y Marga Morales)

“No somos supermercados: es imposible que tengamos de todo, que sepamos hacer de todo. “ (Tomás Aragay)

“Si un actor comienza además de a actuar ,por necesidades prácticas a llevar la producción de la compañía, en muy poco tiempo tendremos un magnífico productor y un pésimo actor o un magnífico actor y un pésimo productor”. (Manu Aguilar.)

“Cuando un actor se enfada con el director, en el 90% de los casos no es porque se sienta explotado, sino porque precisamente se siente infrautilizado.  Saber hacer entender y esforzarse por comprender la relevancia de todos los roles” (MacDermott)

“No empujes el río, que fluye solo” (Friedrel Grübe)

“Como intérprete tu labor es obedecer las normas tan al pie de la letra que te permitas encontrar una buena justificación para saltártelas”  Gabriel Chamé.

“Más que bailarines con buena técnica me interesan los cuerpos inteligentes”. (Rui Horta)

“No esperes a que sea el momento perfecto para actuar. Como en la vida obedece tu impulso , acciona de una manera espontánea y desarrolla tu capacidad para gestionar, modular y transformar tu acción como la situación lo requiera”. (Vitor Joaquim)

“El filo de la navaja es el lugar más incómodo para permanecer pero es sin duda el más interesante porque participa de los dos lados del abismo y es sólo desde ese espacio indefinido e inestable desde donde podemos parar el tiempo” Sergio C.

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