Siguiendo el hilo de Baudrillard

Durante el proceso de creación e investigación de “Días  Pasan Cosas “, Jose Mª Sánchez Rey, intérprete y escenógrafo del proyecto, propuso “EL sistema de los objetos” de Jean Baudrillard (1968) como texto de documentación para extraer ideas para la pieza.

Nos sorprendió la actualidad que el ensayo de Baudillard seguía teniendo hoy en día y encontramos un buen montón de apuntes y conceptos inspiradores para el trabajo. Sin ánimo de hacer un tratado denso ni sesudo (y en mi caso sin estar preparado ni siquiera para ello), nos sedujo y estimuló el enfoque que propone sobre nuestros objetos cotidianos.

A lo largo de su discurso, Baudrillard hace un repaso de la evolución de los objetos domésticos y con un lenguaje accesible y ameno consigue introducirte en la interpretación de los usos simbólicos y secretos, de los significados de nuestros enseres: “clasificar la inmensa vegetación de los objetos como una flora o fauna , con sus especies tropicales , polares, sus bruscas mutaciones , sus especies que están a punto de desaparecer”. Creo que podría resumirse como “llevar conciencia a nuestra vida ordinaria”.

Sus palabras fueron de gran valor a la hora de hacernos reflexionar a cerca de uno de los puntos de trabajo de nuestro proyecto sobre el que hasta el momento de dar con él andábamos bastante perdidos: Qué historias guardan los objetos y cuál es su potencial de conectarnos con nuestra existencia, por qué de cuando en cuando la aparición de un objeto o la contemplación de ese otro con el que convivimos cada día nos revelan aspectos de nosotros mismos con una fuerza y una claridad asombrosa.

Preguntas que nos inquietaban y nos atraían sin ser capaces de formularlas ni  responderlas con precisión. Por ejemplo, ¿Por qué los enseres y muebles de las casas de nuestros abuelos son completamente distintos cuando los observamos en la actualidad, insertados en nuestras viviendas?

En el “Sistema de los objetos”, entre otras cosas, se disecciona el valor y el sentido que objetos como los espejos, los relojes o las fotos familiares cumplían en el pasado y cómo al evolucionar la sociedad y los intereses del hombre estos evolucionan y tienden a transformarse unos, a desparecer otros ( ya no queremos tener retratos visibles que nos recuerden quienes somos ni lo que hicimos, tendemos a guardar en otro tipo de soportes fotografías que nos muestren como queremos ser, fabulaciones de nuestra propia persona, cambia el sentido y la colocación del espejo que nos devuelve nuestra imagen, los relojes que con su tic tac dividen y cuantifican el tiempo y que “paradójicamente son símbolo de la permanencia y de la introyección del tiempo” se descuelgan de las paredes y se ocultan….) . Así Baudrillard repasa la configuración del mobiliario como imagen fiel de las estructuras familiares y sociales de una época, con conclusiones siempre sorprendentes de aspectos aparentemente banales.

Recuerdo por ejemplo sus reflexiones sobre los asientos y las lecturas tan interesantes que surgen a partir del cambio de la altura de los mismos:

“La función mínima de los innumerables asientos que llenan las revistas de muebles y decoración es , sin duda, la de permitir a la gente sentarse. Sentarse para descansar, sentarse a una mesa para comer. La silla ya no gravita en trono a la mesa. Hoy en día es el asiento que cobra su sentido propio y a él se subordinan las mesas bajas. Ahora bien, este sentido ya no es de postura corporal, sino de posición recíproca de los interlocutores. La disposición general de los asientos  el cambio recíproco y sutil de posiciones, en el transcurso de una velada, por ejemplo, constituyen por sí solos un discurso. Los asientos modernos (desde el “puf” hasta el canapé, desde el taburete hasta el sillón individual) ponen el acento, dondequiera , en la sociabilidad y la interlocución: Lejos de acusar la posición sentada, en lo que puede tener de específico la confrontación, favorecen una suerte de posición universal del ser social moderno. Ya no hay camas para acostarse ni sillas para sentarse sino asientos funcionales que hacen de todas las posiciones (y por consiguiente de todas las relaciones humanas) una síntesis libre. Todo moralismo queda excluido: ya no se hace frente a nada. Imposible montar en cólera , imposible discutir, o tratar de convencer. Condicionan una sociabilidad fácil, sin exigencias, abierta, pero en el juego. Desde el fondo de estos asientos , ya no se tiene que sostener la mirada de otro, ni fijar la propia en él: están hechos de manera que las miradas tienen razón en no hacer más que pasearse por las demás personas , pues el ángulo y la profundidad del asiento reducen “naturalmente” las miradas a una media altura, a una altura difusa en la que se les unen las palabras. Estos asientos tal vez dan satisfacción a una preocupación fundamental: la de no estar nunca solo , pero tampoco cara a cara con alguien. Aflojamiento del cuerpo pero sobre todo poner a descansar la mirada, dimensión peligrosa. La sociedad moderna , al liberarnos grandemente de la promiscuidad de las funciones primarias , acusa la promiscuidad de las funciones secundarias, acusa la promiscuidad de las miradas y su dimensión trágica. Así también , tal y como las exigencias primarias quedan veladas, se hace todo lo necesario por quitarle a la sociabilidad lo que podía tener de abrupto, de contradictorio y , en el fondo de obsceno que es el juego directo de la agresividad y del deseo de la mirada.”

“El Sistema de los objetos”

Jan Baudrillard

No se si lo encontráis tan sugerente e inspirador como nos pareció a nosotros pero la realidad es que esta obra estuvo planeando durante toda la creación e incluso terminó por condicionar directamente algunos momentos de la obra, como ése en el que el propio Jose Mª Sánchez Rey muestra con una expresión neutra objetos de comedor antiguos como soperas, bajo platos o cucharillas de café de plata mientras en primer término se proyectan películas antiguas de super8  de su familia ( es uno de mis momentos favoritos y nunca deja de emocionarme la manera en la que esos adultos miran al objetivo del tomavistas con una inocencia y una novedad que ya es imposible de encontrar ni en niños pequeños y en segundo término aparecen esos objetos que a todos nos llevan a uno u otro rincón de nuestra memoria lejana).

 

Al hilo del tema del “despertar” del cuerpo sobre el que he hablado en las últimas entradas, recordé otra reflexión que hace el autor y que me parece tremendamente actual y muy a tener en cuenta para repensar el nuevo papel que la danza debería jugar en el ámbito social.

Siguiendo la evolución del gesto del esfuerzo Braudillard nos guía desde los tiempos en los que la relación del hombre con sus herramientas de trabajo estaban mediatizadas por la energía muscular y la energía humana era equivalente a la animal (y que permanece casi inmutable a lo largo de siglos) hasta el momento actual en la que después de la revolución de las fuentes de energía y la era tecnológica propicia un gestual funcional de control: el hombre se libera de sus herramientas y objetos de forma que la prensión e implicación de todo el cuerpo es sustituida por el contacto (sólo se necesita el contacto e implicación de manos o pies para accionar y realizar los trabajos, a veces sólo la mirada e incluso sólo la presencia como en el caso de la aparición de las células fotoeléctricas).

Incluso llega el momento en que la interacción del hombre sólo se mantiene como una forma de seguir haciéndonos sentir que “somos necesarios”, que “tenemos el control”: “Este gestual mínimo es en cierta manera necesario: sin él toda esta abstracción de poderío perdería su sentido. Es necesario que una participación, por lo menos formal le asegure al hombre su poderío. A este respecto, podemos afirmar que el gestual de control sigue siendo esencial, no para el buen funcionamiento técnico (una técnica más avanzada podría prescindir de él y sin duda lo hará), sino para el buen funcionamiento del sistema”.

Concreta en el ejemplo de la mano y cómo deja de ser el órgano de presión en el que culmina el esfuerzo para pasar a ser el signo abstracto del manejo , los nuevos objetos “abrazan” la mano, la envuelven : “el objeto tradicional no “abrazaba” de ninguna manera las formas del hombre. Se ajustaba al esfuerzo y al gesto ; por lo demás el cuerpo del hombre se imponía a los objetos para realizar un trabajo material. Hoy en día, el cuerpo del hombre no parece encontrarse allí más que como la razón abstracta de la forma acabada del objeto funcional. La funcionalidad, por consiguiente, ya no es imposición de un trabajo real, sino la adaptación de una forma a otra (de la manija a la mano) y , a través de ella, la elisión, la omisión de los procesos reales de trabajo”.

¡Y eso que Braudillard escribió todo esto mucho años antes de que las pantallas táctiles y demás dispositivos de última generación llegaran a todos nosotros a través del uso de los smartphones! ¡Me gustaría haberlo visto contemplar a niños pequeños tratando con un gesto de sus dedos de ampliar la foto de una revista impresa sin entender por qué no funcionaba “el mecanismo”!

 Es evidente que, como señala, “se ha producido una verdadera revolución en el nivel cotidiano; los objetos se han vuelto hoy más complejos que los comportamientos del hombre relativo a esos objetos.” Y añade: “El hombre se vuelve menos coherente que sus objetos”.

Eso sí, su visión no es ni mucho menos nostálgica ni fatalista, no dejando de reconocer y alabar las ventajas de esta evolución: “No se trata de poetizar el esfuerzo ni el gestual tradicional: cuando se piensa que a lo largo de los siglos el hombre compensó con sus propias fuerzas las insuficiencias de sus herramientas, que después de los esclavos y los siervos los campesinos y los artesanos tuvieron todavía en sus manos objetos que les llegaban directamente de la edad de piedra , no se puede menos que aclamar la abstracción de las fuerzas de la energía y la obsolescencia de un gestual que, en el fondo, no era sino el de la servidumbre”.

Lo que sí me parece , una vez entendido y reflexionado este proceso y las consecuencias de esta evolución es el replanteamiento de nuestra relación con el cuerpo. El propio autor nos reconduce a ello: “ El cuerpo , olvidado por la praxis moderna , pero liberado de sus constreñimientos , encuentra en el deporte y en las actividades físicas de ocio una posibilidad real de expresión, al menos una posibilidad compensadora de gasto (en efecto, podemos preguntarnos si el desdoblamiento del gestual de esfuerzo instaura una libertad real del cuerpo , o si simplemente establece un sistema de dos términos , el segundo de los cuales [aquí el juego y el deporte] no es precisamente más que el término compensador del primero. Igual proceso en el desdoblamiento del tiempo en activo y del tiempo de ocio”.

El deporte, la danza y la actividad sexual adquieren un nuevo potencial no sólo como adiestradores del cuerpo que necesita de su empleo profundo e implicado para su desarrollo y para su equilibrio y buen estado ( ya sabemos que para descansar es preciso haberse cansado previamente y que la única manera de conocer y manejar nuestro cuerpo es a través de su puesta en marcha y práctica, no valen los manuales teóricos). Se convierten además en los nuevos rituales (o viejos rituales pero con nuevo sentido) que nos conectan y pacifican con nuestra naturaleza. La reflexión de Braudillard no hace sino subrayar la acuciante necesidad de suplir un contacto y empleo de nuestro físico del que cada vez más las nuevas tecnologías nos eximen. Para poder disfrutar de sus ventajas pero no pagar las facturas de desligarnos cada vez más de nuestro cuerpo requerimos llenar ese vacío, buscar opciones sustitutivas.. Creo que hoy en día ser espectador de danza adquiere el valor añadido de asistir a un ritual del esfuerzo y celebración del físico que cada vez va siendo más necesario y preciado en nuestra sociedad. Y practicarla debe ser una opción clara, consciente y valorada de mantener una relación saludable, inteligente y necesaria de “habitar” y conocer nuestro cuerpo.

 Frente a modelos de deporte de consumo (la actividad del los gimnasios nos facilita la adquisición de un modelo de cuerpo admirado socialmente pero que no cumple con la optimización de nuestras potencialidades fisiológicas) e incluso para poder mantener una vida sexual activa y vigorizante hay que estar a punto. No me voy a meter a sexólogo ni mucho menos dar consejos sobre sexualidad, considero que cada uno tiene ya bastante con organizarse y mantener en buen estado la suya. Pero me permitiréis que con humor os recuerde el dicho popular que dice “cuando las lumbares no están sanas hay problemas en la sala y problemas en la cama”. Y también que os cuente que en una ocasión comprobé no sin cierto estupor que una sesudísima revista de osteopatía francesa incluía un artículo científico sobre los devastadores perjuicios de una felación realizada con tensión en las cervicales y  en la mandíbula. Es decir , que para todo se hace necesario unos mínimos de conciencia corporal, de acondicionamiento físico y adiestramiento corporal.

Concluyo reiterando que en mi opinión falta aún por parte del sector de la danza de la toma de conciencia de este nuevo papel que debemos jugar en la sociedad como protagonistas  . A medida que podemos prescindir del cuerpo y del esfuerzo para realizar nuestras trabajos y labores profesionales y cotidianas, tenemos que ser capaces de suplir este vacío y generar opciones de relación con ese mismo cuerpo que nos acompañará toda la vida y sin cuyo bienestar no gozaremos de ninguna de las nuevas ventajas que nos ofrece esta verdadera revolución tecnológica y energética.

No podemos mirar a otro lado cuando cada vez hay más casos de obesidad infantil y de niños y jóvenes con cuerpos disfuncionales y problemas físicos (y sus derivados a nivel mental) de todo tipo cuando contamos con las herramientas y los conocimientos para solucionarlos y al mismo tiempo que la sociedad se beneficiará, también el sector de la danza podría afianzarse y revalidar un futuro que en ocasiones parece tan incierto.

Pero eso no pasará sin una reflexión y un replanteamiento profundo de todo el sector profesional que abarque todas sus facetas y manifestaciones, desde el ámbito de la docencia hasta el de la creación.

Para los que os interese la lectura de “El sistema de los objetos” de Jan Braudillard y sacar vuestras propias conclusiones, completar y/o revalidar las mías, podéis encontrarlo y descargarlo AQUÍ

“Sorrow” y “Descenso (capricho)” en el Festival de las Artes del Movimiento de Tenerife, FAM´12

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El próximo jueves día 1 de Noviembre 2012 a las 22:30 horas en el Teatro Victoria de Tenerife y dentro de la programación de FAM´12 (Festival de las Artes del Movimiento de Tenerife) podréis disfrutar de un programa doble de solos coreografiados e interpretados por Guillermo Weickert: “Sorrow” (2011) y “Descenso (capricho)”(2004) , ambos sobre el tema de la identidad con la interesante perspectiva que dan los siete años que separan ambas creaciones.

“Sorrow” (2011)

“La poesía no sólo no es comunicación, es antes que nada o mucho antes de que pueda llegar a ser comunicación, cosa para andar en lo oculto, para echar púas de erizo y quedarse en un agujero sin que nadie nos vea , para encontrar un vacío secreto, para adentrarnos en una habitación abandonada cuya puerta se puede cerrar desde dentro sin que nadie en el exterior sospeche que una puerta se disimula en el muro y para estarse allí en el claustro materno, seguros y escondidos sin que nadie aparezca , sin que nadie nos saque a la luz pública , desnudos e indefensos nos saque y nos suplicie y nos repita la sorda letanía cotidiana , la letanía aciaga de la muerte.” Jose Ángel Valente

Sinopsis.-  A partir de la idea de Jose Ángel Valente de un “Diario anónimo” y ocho años después de realizar su autorretrato coreográfico en “Descenso (capricho) “ , Guillermo Weickert vuelve a tratar de retratarse a sí mismo. En esta ocasión afronta la imposibilidad  de visualizarse a uno mismo si no es por oposición al otro y la idea de ese “non-aliud”, ese ser que no es otro con respecto a nadie, del que nada sabemos que pueda afirmarse y cuyo retrato sería imposible. La obra de Valente también sugiere la pista de Bernardo Soares y Pessoa que afirmaron: “Comprendí en un relámpago que no, soy nadie, absolutamente nadie.” y al mismo tiempo “Cada uno de nosotros es varios, es muchos , es una prolijidad de sí mismos”

Entre estas dos líneas de pensamiento aparentemente contradictorias, el coreógrafo propone una búsqueda de la esencialidad del movimiento y de reducción de los signos identificativos que funcione como multiplicador del potencial expresivo de ambos.

“Sorrow” es finalista a los próximos premios de la Asociación Andaluza de Profesionales de la Danza (PAD) que se entregarán el próximo 18 de Noviembre en las categorías de Mejor Intérprete y Mejor Diseño de Iluminación.

“Descenso ( capricho)”

“No se me ocurría mejor manera, para realizar este autorretrato, que obligarme a recordar. Hacer recuento de los relatos que conforman mi vida con la esperanza de que, sumados, al menos esbozaran mi identidad (tan cambiante, tan difusa).
Así que he estado de paseo por ese paisaje incierto y pantanoso que es la memoria. Todo sigue ahí: las personas, los lugares, las emociones, los objetos… Todo se conserva bajo una capa de tiempo, atrapados por los recuerdos como en el fango. Pero sin vida. No existen ya más de verdad.
Ni rastro de mi identidad. Creo que no está allí, en ese lugar que es el pasado.
Creo que un día más, voy a tener que inventármela.”

Guillermo Weickert se adentra en las profundidades del ser componiendo un trabajo sobre la angustia y el miedo a la muerte. Modelando fuerzas contradictorias, entre la ansiedad y el humor, vemos una mano que acaricia asustada la pared de un pasillo como asiendo lo real frente a la sensación de ahogo que nos produce el miedo a la oscuridad. Y jugando en el límite, contrapone a la soledad de los paisajes limítrofes de las marismas del Pasaje Natural del Odiel la suavidad de la voz de Reyes García Miro de Portonovo.

“Descenso (Capricho)”  surge de la invitación realizada por Laura Kumin a cuatro coreógrafos para realizar un autorretrato en movimiento. Estrenado en Julio del 2004, “Mapamundi: un recorrido por el paisaje interior del coreógrafo” recogía las cuatro coreografías con un único nexo común: el trabajo del realizador mejicano Octavio Iturbe, conocedor a fondo tanto de las posibilidades de la cámara como de los entresijos del lenguaje corporal y teatral. Aunque el autorretrato se puede entender como un proceso de trabajo solitario es siempre el fruto de una relación entre el individuo y su entorno. En este caso la cámara sirve de puente entre lo interior y lo exterior

Hay muchas maneras de hacer aflorar lo que llevamos dentro ; La perspectiva del audiovisual aporta una multiplicidad de planos, no solamente del trabajo propio del coreógrafo en el estudio sino también de exteriores, de texturas, colores, paisajes y referencias externas.

“Descenso (capricho)”, fruto de la colaboración entre Guillermo Weickert y Octavio Iturbe no ha dejado de representarse desde la fecha de su estreno  hace ya más de siete años, visitando festivales como Tanech Praha (Praga), Danças com Libros o Box Nova en CCB (Portugal), Vitoria Territorio Visual, Huellas (Sevilla), etc.

Esperamos que todos los que podáis os acerquéis a disfrutar de este otro “baile de máscaras”, un plan perfecto para la resaca de Halloween.

Hoy estreno de “Code Unknown” , una coreografía de Guillermo Weickert para Dialogue Dance

 

 

 

 

 

Hoy 21 de Octubre, a las 19:00 horas se estrena “Code Unknown” (Código desconocido), la pieza que Guillermo Weickert ha dirigido para la compañía Dialogue Dance. El estreno de hoy tendrá lugar en Stansia, la sede de la compañía en Kostromá (Rusia). El próximo mes de Diciembre, los días 6 y 7, “Code Unknown” se estrenará oficialmente en Moscú, dentro de la programación de Plataforma.

Code Unknown” es un duo construido a partir de los lenguajes del teatro físico y la danza que juega con elementos del thriller y del cine de terror para crear una atmósfera sugerente e inquietante en la que Ivan EstegneevEvgeny Kulagin se someten al extraño ritual de asomarse a un misterioso espejo que permite ver aquello que cada uno tratamos de ocultar a nosotros mismos y a los demás. La extrañeza que en ocasiones nos produce no reconocernos en nuestro reflejo ni en el de los otros  lleva a situaciones delirantes llenas de humor y también de emoción. Sobre ese viaje a veces doloroso pero necesario de resolver nuestras contradicciones más violentas y encontrar una forma de pacificarlas gira el eje de la acción de “Code Unknown“.

En el décimo aniversario de la compañía y con dos máscaras de oro al mejor espectáculo de danza (“Mirliflor” en 2008 y “Punto di Fuga” en 2011 ) en su trayectoria, Dialogue Dance con su invitación ha hecho posible ésta, la primera ocasión en la que el trabajo de Guillermo Weickert se presenta en Rusia y que confiamos en que sea sólo el comienzo de una relación larga y fructífera.

Notas sueltas en el Cuaderno de Ensayos con Dialogue Dance

Hay algo que me resulta un misterio de este proceso de trabajo: no consigo recordar cómo se han tomado las decisiones, cómo ha ido evolucionando la estructura , cómo se han ido destilando los temas que flotaban al principio y los condicionantes de los que partíamos. Es realmente como si sólo nos hubiéramos ocupado de generar alimento y producir las condiciones necesarias para que un pequeño bicho surgiera él sólo y fuera creciendo a su ritmo, tomando sus propios pasos y reordenando su universo.

Me da mucho placer cuando los procesos siguen ése, su propio curso. Es un ejercicio de flexibilidad y de resistencia a ejercer el control racional, a dejarse vencer por la prisa, por el miedo que da seguir con los pies colgando, en el vacío, un poco más, hasta que se forme la tierra sobre la que pisar.

A dos días del estreno releo algunas notas de los comienzos de los ensayos el 17 de septiembre intentando seguir la pista de la creación… hay saltos y peldaños que no consigo rehacer.

Al principio estaba el tema de la revolución: del cambio, la transformación fruto de una acumulación y que se da de una manera generalmente traumática o al menos convulsa. Cambio de estado.

Transformación de espacio, de vestuario, de movimiento…. más adelante aparece “necesidad de una nueva verdad, un nuevo cuerpo”.

“Explorar cómo un movimiento conocido en su repetición genera algo nuevo , alguna inspiración.”

También en la primera semana hay una nota que dice “No reconozco mi cara ni mi cuerpo”. Y otra “la transformación también se da por corte: si es muy progresiva es evolución, no revolución”

Más adelante hay una cita: “…recuerda que la primera revolución que hay que realizar es dentro de uno mismo, la primera y la más importante. Luchar por una idea sin tener una idea de uno mismo es una de las cosas más peligrosas que se pueden hacer” Y al lado: “Esto es de Susana Tamaro , de “Dónde el corazón te lleve“. Da cierta grima el origen pero la cita es buena….. Y yo la encuentro terriblemente actual. La conecto mucho con nuestro momento social y parte de lo que nos ha llevado a él.

Así que en algún punto dejamos de mirar fuera y miramos adentro para contar esa revolución….. Después volvimos a mirar afuera pero para mirar adentro. Se consolidó la imagen del espejo. De mirarte en un espejo donde no te reconoces en tu reflejo: apareció Sylvia Plath. En su poema Olmo dice: “Me aterroriza esta cosa oscura/que duerme en mi;/Todo el día siento suave, retorciéndose como en plumas, su malignidad”. Una imagen potente por sí misma. El tema del espejo es recurrente en ella. Tiene un poema con ese nombre :

Espejo

Soy plateado y exacto, no tengo ideas preconcebidas,
Cuanto ves, me lo trago de inmediato,
Tal como es, sin sombra de amor o aversión.
No soy cruel sino sincero:
El ojo de un pequeño dios, cuadrangular.
Me paso la mayor parte del tiempo meditando en la pared opuesta.
Es rosada, con motas. La observo desde hace tanto
Que creo que forma parte de mi corazón. Pero parpadea.
Rostros y oscuridad nos separan una y otra vez.
Ahora soy un lago. Una mujer se inclina sobre mí,
Buscando en mi extensión lo que es realmente.
Después se vuelve hacia esas mentirosas, las velas o la luna.
Veo su espalda, y la reflejo fielmente.
Ella me recompensa con lágrimas y un estremecimiento de manos.
Soy importante para ella. Viene y va.
Cada mañana es su rostro lo que reemplaza la oscuridad.
En mí ha ahogado a una muchacha, y en mí una anciana
Se eleva hacia ella día tras día, como un pez terrible.

Sylvia Plath

 

La revolución se concreta en un sentimiento interno que no puede ser contenido. Hay un tema de Moloko : “Cannot Contain This”.

También anotaciones sobre el peligro de la falsa revolución. De desear un cambio brusco , una ruptura , sin estar preparado para ofrecer nada después, sin haber evolucionado para revolucionarte.

Aparece un aria maravillosa de Händel en la que Polifemo, villano de valores, matón sin escrúpulos, cíclope gigante, toma conciencia de su monstruosidad y siente lástima de sí mismo a través de los ojos de Galatea, que prefiere morir antes que entregarse a él. Y ese lamento lo hace con voz tan tierna que genera belleza…

Y jugamos con estos elementos a hacer “teatro del malo“. Nos preguntamos qué es teatro del malo. Jugamos con algunos de los clichés del teatro ruso y con las interpretaciones de las obras de Chéjov llevadas a la parodia. Y resulta que cuanto más malo tratamos de hacer el teatro más nos gusta. Salen cosas increíbles.

Hay un apunte de Joaquim Noguero citando a Macfarlane en uno de los libros resumen del MOV´s. Hace referencia más al carácter social y globalizador de la danza, pero a mi me enciende una luz y lo usamos:

Inclusión: significa incluir todos los cánones posibles en nuestra concepción de la danza, que nadie quede fuera, que nadie sea excluido.

Adaptación: subraya la necesidad de adaptar el discurso y lo que hacemos a cada uno de esos distintos cánones cuando trabajamos con la gente, precisamente para que nadie se quede excluido no debemos pensar nunca que hay una sola forma de enseñar válida para todas las personas; para llegar a todos puede ser necesario habilitar muchas vías de acción alternativas.

Visibilidad: dar visibilidad a todos los tipos de danza no necesita explicación alguna y , de hecho , es lo que posibilita directamente también que el individuo pueda:

Expresarse: y que haciéndolo  pueda:

Transformarse.”

Un día de pronto tenemos un material y un espacio escénico que nos permite jugar a la transformación y deformación, que puede destruirse y evolucionar con la obra.

Un día tenemos un título : me refiero a él continuamente para expresar algo de lo que necesito entre Iván y Evgueni, la sensación con la que quiero que se relacionen, que la usen para transformar los materiales de  dúo: código desconocido. Como la película de Haneke. Ya está. Se queda. Nuestro homenaje y admiración.

Hay muchas más líneas y anotaciones. Hay bastantes horas de improvisación grabadas de los dos y en solitario…. Está “EL Grito” de Munch y sus interpretaciones todas posibles ( a mi me gusta más la que da el propio Munch, la de la explosión del volcán de la isla de Krakatoa…).

Por encima de todas, yo releo bastante una que recordé porque usamos bastante movimientos de brazos y piernas que recuerdan a la natación, a los intentos desesperados de seguir a flote cuando te estás ahogando, a tratar de agarrarte a algo tangible… es de la película “Bright Star” (también da grima, lo sé… sólo puedo reconocerlo). No he podido verificar si estas palabras salieron realmente de la boca del propio Keats o no, pero están ahí, resuenan y me gustan (En inglés suenan mejor, todo sea dicho): “El para qué te sumerges en un lago no es el nadar inmediatamente hasta la orilla sino el estar en el lago, deleitarse con la sensación del agua. Como un poema, es una experiencia más allá de los pensamientos que requiere comprensión a través de los sentidos para aceptar y abrazar el misterio”. Bueno algo así…

Hoy se hizo el diseño de iluminación ( espectacular, si puedo decir mi opinión), mañana retoques y último ensayo y el domingo estreno. Pues eso, un maravilloso misterio.

 

DIVAGACIONES SOBRE EL “PERSONAJE”

Al hilo de los puntos de partida de la creación y el proceso de ensayos de “Sorrow” recibí en las charlas posteriores a su exhibición en Vigo y en Sevilla preguntas sobre qué me había llevado o en qué me había inspirado para crear es “personaje”.

Es gracioso porque precisamente la idea inicial era la de crear un no-personaje, a partit de unos textos de Jose Ángel Valente que me parecieron tremendamente inspiradores y emocionantes:

“Primero : no tener personaje.

Segundo: no depender jamás en nada como depende el político o, en general el hombre público del personaje posible, del personaje que alguien le adjudica a uno, aunque uno no lo haya engendrado.”

Jose Ángel Valente

Y sobre la idea del autorretrato:

“¿Hacer un autorretrato? ¿Retratarse a sí mismo? Pero el sí mismo sólo es visualizable por oposición a otro. Tan sólo hay , según la teología negativa de Occidente, un ser que no es otro con respecto a nadie, el non-aliud. ¿Sería ése, del que nada sabemos que pueda afirmarse el único que tendría un retrato, por lo demás imposible?

Para retratarse hay que mirarse a uno mismo. Pero cuando trato de mirar a un presunto mí mismo, siempre veo a otro y , por lo general, no suelo reconocerme. Por eso escribí, hace tiempo, que Narciso es el mito de la epifanía del otro en la imagen de sí. El sí mismo se descubre como otro y , al término de esa cadena de sucesivos descubrimientos, descubre la desnuda verdad: “ Comprendí en un relámpago íntimo que no soy nadie. Nadie absolutamente nadie”, escribieron , en un juego irrenunciable de íntimas sustituciones Bernardo Soares y Fernando Pessoa. Ser nadie es la sucesión reflejada del otro y de los otros. Nadie era el prudente Odiseo y ser nadie le permitió sobrevivir”

“ Cada uno de nosotros – escriben los precitados autores lusos – es varios, es muchos, es una prolijidad de sí mismos” ¿Con cual quedarse o cual se quedará con nosotros?”

Jose Ángel Valente

“La noción de anonimia interesó a Valente de manera muy viva y constante desde los años de su juventud. Entre los muchos ejemplos que podrían aquí aducirse, me limitaré a recordar unas expresivas líneas de un texto de 1980 en las que se lee: “El escritor es en rigor anónimo. No se le reconoce por su vida. En realidad su vida se ha desconocido siempre. (…)” El motivo o tema de la identidad reaparece como es sabido, en la obra poética de Valente, una obra en la que el yo es una y otra vez cuestionado o impugnado; el rostro de ese yo es, según un poema de A modo de esperanza una “máscara de nadie”. En ocasiones, ese cuestionamiento llega incluso a convertirse en un problema práctico, como le sucedió al autor en 1981: invitado a escribir una cronología personal con destino a un volumen sobre su propia obra , formado por artículos de diferentes críticos , Valente se ve de pronto ante la dificultad de establecer una sencilla cronología por lo que se siente obligado a escribir lo que sigue acerca de un texto todavía no redactado: “La presente cronología personal es o resulta insuficientemente incompleta como es o resulta insuficientemente incompleta la identidad o persona del autor.” Existen fundadas razones para pensar que esa cronología personal nunca fue escrita.

Andrés Sánchez Robayna en la introducción al “Diario anónimo” de Jose Ángel Valente.

No se si tiene relación directa con la fascinación que me produce esta visión del yo. El caso es que a veces en los talleres y cursos, especialmente cuando trabajo con actores , aparecen preguntas sobre si lo que vamos a hacer en escena lo hacemos nosotros o si lo hacemos desde un personaje. Yo trato de responder que lo que les sea más fácil para sentirse libres y jugar a la hora de hacerlo. Y entiendo que no estoy ayudándoles mucho ni hincándole el diente a una cuestión que supongo que para ellos que están acostumbrados a interpretar textos teatrales en los que efectivamente son “personajes” definidos y determinados los que intervienen en escena. Realmente no tengo una respuesta para ellos.

Mi experiencia con el tipo de creación que yo hago es realmente bien distinta: he disfrutado de una libertad y un gusto por el no cuestionamiento que me ha permitido explorar e investigar sobre mi propia identidad desde lo lúdico y el placer.

Cuando estoy en escena la acción física me conecta conmigo, no con ninguna idea de “otro”, pero no de manera necesariamente autobiográfica ( a veces sí, pero siempre entre lo auténtico y lo inventado) sino a la de alguien, aquí y ahora está haciendo esto. La repercusión de esa acción, física y emocional, se convierte en la materia de trabajo. Quizás en la manera de procesar y asumir esa acción es donde yo “estoy” , donde me implico y dejo que “se me vea el plumero”. Ahí sí descubro y me sorprendo con la multiplicidad del “yo” que potencialmente todos acarreamos.

Esta forma de focalizar el trabajo me sirve (especialmente en el trabajo de solos) para desmontar y pulverizar no a un personaje que interpreto en escena, sino el personaje que construyo e interpreto en el día a día.

Es este personaje cotidiano fruto de lo que creemos de nosotros mismos, de lo que nos gustaría hacer creer a los demás y de lo que lo demás creen y ven en nosotros el que más fácilmente se acartona y endurece, constriñendo nuestra identidad y creando una ilusión ficticia que separa entre lo que soy y no soy, lo que sí puedo hacer y lo que no….

Un yogui me comentó una vez que en su tradición el “ego” es llamado “el gran travesti” porque adopta formas que no le son propias, se adueña de ellas y hace creer al “yo” que es otra cosa de lo que en esencia es…. Esta anécdota, aunque mal y superficialmente redactada me parece muy sugerente para explicar que en la medida de lo posible (cada proyecto tiene sus características específicas) cada creación , cada papel, cada proyecto de escenario puede ser una oportunidad para flexibilizar y dar elasticidad a nuestra mente, nuestra identidad, nuestra capacidad de conectar y comunicar, de representarnos a nosotros mismos y a cualquiera, de ser cualquiera (siempre me pareció paradójico que algunos bailarines se preocupen tanto de la flexibilidad de sus músculos y tan poco de la de su mente).

No se si consigo explicarme bien, pero quiero decir que en este tipo de trabajo, aun acometiendo las acciones más ridículas y bochornosas, o extremas o comprometidas, siempre me he sentido “yo”, conectado conmigo, explorando mi universo, de una manera mucho más sincera y honesta de lo que a menudo me siento en mi vida.

En definitiva que estos dilemas y conflictos que surgen con el concepto de “intérprete” o “personaje” a veces vienen dado más que por el trabajo propiamente dicho, por las limitaciones que impone ese “personaje público” que sin querer a veces se apodera de nuestras acciones y decisiones, que nos obliga a hacer lo que “se supone que debo decir y hacer” en lugar de aquello que realmente quiero hacer y decir.

Suscribo y trato de seguir a Valente, y termino con su cita inicial, que me parece maravillosa y necesaria:

“Primero : no tener personaje.

Segundo: no depender jamás en nada como depende el político o, en general el hombre público del personaje posible, del personaje que alguien le adjudica a uno, aunque uno no lo haya engendrado.”

Jose Ángel Valente

los crédito de las fotos y nombre de los espectáculos están sobre la imagen!

Reivindicando el cuerpo como canal de conocimiento.

Imagen                                                                                                                                foto de Luis Catilla para “Go With the Flow”

Estos días estamos inmersos en la redacción y elaboración del próximo proyecto de cía Guillermo Weickert y en el proceso de documentación he reencontrado una cita del videoartista Bill Viola que durante mucho tiempo sirvió de inspiración y axioma para el trabajo de la compañía:

“En una época en la que ,desde hace mucho tiempo, el cuerpo ha sido negado y/o rechazado como instrumento serio de conocimiento , el aspecto físico de estos nuevos medios se ha marginado enormemente… Siempre hay una gran desconfianza en los círculos intelectuales hacia las cosas que hablan a la mente pasando por el cuerpo. Es como si vieran que esta dirección conduce finalmente a la apertura de la zona prohibida de esas energías emotivas más profundas. En mi opinión, las emociones son precisamente la clave cuya ausencia a desequilibrado todas las cosas, y el volver a colocarlas en su lugar una de las posibilidades más elevadas de la mente humana, no se hará nunca con la suficiente rapidez. Las trampas de la sensibilidad y el sentimentalismo puro son suficientemente claras”

                                                                                                                                                                                                    Bill Viola

Esto me recuerda a dos términos distintos que en la tradición india diferencian entre dos tipos de conocimiento: el prestado, aquél que “sabes” objetivamente, porque te lo han transmitido, y el propio o subjetivo que es fruto del proceso de asimilación de ese conocimiento prestado hasta transformarlo en éste otro sólo por medio de la experimentación, de la verificación en primera persona. Sólo así se considera que has “ganado” y “hecho tuyo” ese conocimiento.

Pensaba en lo distinto de nuestro modelo educativo actual que ha transformado las carreras artísticas en estudios fundamentalmente intelectuales y teóricos en los que aspectos a mi entender fundamentales del hecho artístico como la intuición, el impulso, la corazonada (ese “formless hunch” del que habla Peter Brook). Pero también la práctica, la experiencia, ese “vivir y sentir” en primera persona la profesión queda de alguna manera relegado. Las cosas no son fáciles para nadie y nada más lejos de mi actual vital que criticar las decisiones que libremente o condicionados por las circunstancias cada uno se ve obligado a tomar. Pero no dejo de pensar en qué puede enseñar sobre coreografía e incluso sobre danza un alumno recién titulado sin más experiencia profesional que la adquirida en el tiempo de sus estudios o en cómo serán las promociones de alumnos que irá formando en sus aproximadamente treinta años de carrera profesional.

Muchas veces la realidad depende más directamente de lo que pensamos del capricho de la moda o de los criterios y tendencias impuestos por intereses que están muy lejos de las necesidades verdaderas de cada materia…. Lo digo porque de alguna manera también es fácil encontrar en nuestros escenarios y en los gustos y tendencias de las artes escénicas ese cierto desprestigio del “gusto” por el cuerpo y lo físico. Y apostar por aquello que crees se convierte en una labor de resistencia. Resistencia casi política.

Personalmente me declaro fan de la danza conceptual y de expresiones dancísticas y performativas herederas más o menos directas de los movimientos postmodernos americanos en los que el cuerpo y el movimiento son negados para forzar la búsqueda y aparición de nuevos recursos y modelos expresivos y comunicativos. Evidentemente no de todo. De la que me mueve y emociona. Creo que es la  base de toda manifestación artística que me interesa. Usar el concepto, apelar a la razón, de igual manera que usar el cuerpo o apelar a la emoción no son por sí mismos garantes de calidad ni de prestigio. Sí lo suele ser a mi entender la honestidad, la implicación y la entrega y exposición del artista con su obra.

Bill Viola hace también una defensa de la aparición del rock´n´roll como un renacimiento de la cultura dionisíaca contra la ética protestante de rechazo del cuerpo que pretende colocar lo corporal al mismo nivel que la razón, y que de alguna manera se repite en la historia cíclicamente. Y puede que sea un buen momento para volver a rockandrollear y no ya defender la exhibición de lo físico por que sí o separado del resto sino de la identificación de mente y cuerpo y la reivindicación de éste como canal de conocimiento y sabiduría. Como concluye el mismo Viola, hacer una llamada a despertarnos y ver la necesidad de despertar antes el cuerpo que la mente.

Benedetto Pacífico en Les Plateaux, Francia.

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Los próximos días 29 y 30 de septiembre tendrá lugar Les Plateaux, la plataforma de exhibición de danza francesa que se este año se lleva a cabo en La Briqueterie, cerca de París.

El sábado por la tarde se presenta , después de haber pasado este verano por el festival de Avignón y el Tanzmasse de Düsseldorf el solo “Benedetto Pacífico” de la coreógrafa francesa afincada en Bélgica Karine Pontier ( Dame de Pic cía ) , interpretado por Guillermo Weickert.

La reserva y compra de entradas puede hacerse desde la misma web de la Briqueterie linkeada en este post. Nos encantaría que pudiérais acompañarnos el sábado en este trabajo íntimo y preciosista que forma parte del Scarecrow cycle de Karine Pontier que tantas alegrías y buenas noticias nos está dando últimamente. Si estáis por París y alrededores en esas fechas no dejéis de acercaros y si necesitáis información extra no dudéis en solicitarla a través de nuestro mail de contacto info@guillermoweickert.com